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viernes, abril 10, 2009

Sombras en el camino

El domingo hay que sacar la placa en procesión.

10 de Abril

Ya no encuentra las migas que le guiaban, el viento y las sombras han acabado con un antaño ya tenue rastro de vida. Arrastrando las cadenas del ayer comienza la danza de los besos perdidos, mantiene los sueños en una recámara desgastada en llanto dónde, más tarde, se sentará a recordar. Su mundo ha caido, los edificios no se tienen en pie, las ratas roen los desperdicios, engordando cada minuto, sin capacidad de saciarse.

Al otro lado del muro hay luz, se oyen risas, hay colores. No hay puerta, hueco ni rotura para traspasarlo. Corre kilómetros adentrándose cada vez más en la perdición, pero no hay paso. La furia golpea los ladrillos que se mantienen estoicos, viendo pasar lo siglos sin erosión, construidos por algún antiguo imperio de demonios.

Y mientras se cansa de amanecer, ganan fuerzas las sombras, se cierran sobre lo poco que podíamos ver, las nieblas cubren el camino. Al otro lado del muro hay luz...

sábado, noviembre 17, 2007

Séptimo

Le tóco la pata de Jamón pero se la comió el marido porque ella era veterinaria.


17 de noviembre

Toca el séptimo de caballería, cargan las walkirias. Caminan lentamente las manecillas del reloj, avanzando como la sangre, imperceptibles, imparables, tan sólo la muerte acaba con ellas, con el torrente del tiempo. Recorriendo la cara, moviendo el bigote de un ding dong pasado de kilos, sonatina de fondo, la banda sonora de tu vida suena mientras trabajas debajo de la falda que te cobijó.

Las calles son violentas, la noche es violencia pura como el beso de un vampiro, envite de piernas abiertas a un alma maltrecha, cansada de ir a la deriva de un vaso de ron. ¿Qué ofreces bajo tus usadas sábanas? Largos ratos de juegos de damas, cada noche uno distinto ¿quieres probar?.

Cuarenta y la cama, un pico y a dormir hasta la próxima noche. Arriba con la borrachera aún presente, el aliento pastoso emergiendo entre los dientes y un whiskey seco que te arregla media cara. ¿Qué nos deparará una nueva noche en las calles?

sábado, octubre 06, 2007

El corral

Joder que frío está el hielo. (Grandes momentos del asadero de Teleco)

6 de Octubre

El curso ya rueda, raudo y veloz. Tras esta semana habrán comenzado todas las prácticas, ya hemos tenido el asadero de bienvenida y la primera fiesta del vaso... ¡Qué rápido pasa el tiempo!.

De estos primeros dias me gustaría destacar lo gracioso del corral de los chicos de la TIA. La cuestión es ¿qué ocurre cuando le das las llaves del corral a la zorra?. La respuesta es por todos bien conocida, pero sin embargo hay todavía algunos pobres pollos con pretensiones de gallo y algún pobre borrico obcecado con la zanahoria. En esta tesitura y con los papeles de carroñeros bastante difusos, observamos un divertido juego cíclico en el que los pobres animales se masturban cerebral y mútuamente, ¡es el triunfo del onanismo absurdo!. Intercambio de sonrisitas, falta de huevos para enfrentarse a quien es capaz de ver la hipócrita porquería eb la que se regocijan y, en general, un patetismo que roza la caricatura.

Ni las viejas miserias vividas a la sombra de la gallinita que más corrales visitaba, ni sus rememorados encuentros con los vasos de ginebra, llanto en mano, grafito en la mesa, le han servido al aspirante a gallo para evolucionar y aprender a insultar a la cara y no a la espalda. Que bonitos momentos cuando raja de los agentes de la TIA, del borrico, de la zorra o de los porcachones de al lado, y qué hermosos momentos cuando se mete el rabo entre las patas ante la primera presencia de cualquiera de ellos.

¡Qué decir del borrico de las mil rosas, los diez litros de baba por hora y los callos en la mano!. Son ya muchos años sin mojar el churro, que dirían, y sin embargo, en lugar de resignarse a su situación y pagarse una buena ronda en Molino de Viento, la bestia sigue esperando la bella que rompa el conjuro.

Más divertido es leer a quien no es capaz siquiera de sostener la mirada. Con sus llaves y su mangoneo al antojo, su fracaso latente y su putrefacta moral, mantiende vivas las esperanzas de una nueva noche de alcohol, drogas y ausencia de aquellos a los que, sonriendo, tachará de adefesios, salidos y lamentables. Y todo esto sin abrir la boca.

Para los de la TIA, ya tendré tiempo, que esos, cada día, se hunden más.

viernes, mayo 04, 2007

Oda a la identificación

"Sabemos que no el desocupado jardinero Adán,
sino el Diablo -esa pifiadora culebra, ese inventor de la equivocación y de la aventura, ese carezo del azar, ese eclipse de ángel- fue el que bautizó las cosas del mundo. Sabemos que el lenguaje es como la luna y tiene su hemisferio de sombra."

4 de mayo

Madruga el peligro en traje azul, manías mañaneras y saludo entre bostezos. Ávida y trabajadora, reservada a la par que perseguidora del propio derecho, opinadora sin medida, pone en sitio como pocos y resulta como ninguno.

En el otro lado de la mano, ladrón de almas de vieja escuela, artista consagrado preparado para nuevos éxitos, adaptado a las circunstancias, amigo de la cerveza y de la labor contínua, contrapuesta a las ansias de descanso. Tan reservado como la compañía, ofrece divertidas noches de diversión comedida.

Siempre tarde y auténtico peligro ambulánte, precisa de ayuda para dirigir los pasos. Dura de mollera y fiel creyente de lo entendido. Acompáñate del stress que yo no puedo más, por favor, que alguien organice algo que necesito juerga.

Desaparecido en la comodidad de una silla manchada por viejos amoríos manuales, toca un riff de oidas siempre con la espada sobre la cabeza, prisas que acaban con noches enteras de insomnio, proyectos abandonados por la época que realmente se le podría dedicar, diversión asegurada, desfase contínuos, pragmático como pocos, seta andante provista de raciocinio.

Alado plumífero, amante del descanso perpetuo, la cama y la juerga diversa, tan raudo en ello como ante una falda y la delegación del oficio. Achiminwuá comiquero, estilo arabesco odiador profundo de oídos lejanos.

Plumífero blanco de ambiguo sexo, radical en lo suyo y en lo de los demás, tan poco dado a la labor como otros plumíferos, y más amigo aún si cabe del origen del viejo arte samurai. Cerrado en banda ante la opinión ajena corre por la derecha sin centrar al segundo palo.

Víbora aprovechada con medio metro de asquerosa falsedad, absorbe neuras y sangre a infelices predescritos. Pastilla para la tos en la mestruación bucal, exiliada de las cavernas dónde se despiojaban intentando crecer.

Comedor de arroz blanco, enemigo del espaguetti, pobre infeliz esperanzado que ve máscaras. Tiro media altura fondón, sangre vieja putrefacta en los mismos ciclos. Todavía falta un dos más uno final. Consejo, métele la tita cuando tosa.

Nuevo en los menesteres con traje rojo, llega a su hora, trabaja en solitario y comparte una sincera melancolía. Amigo inteligente en emoción que toma buenas opciones frente a las malas cábalas del resto. Pierde, sin embargo, el culo por cualquier dúo de tetas, pues más, presentan una aberración.

Cuántos quedaron por el camino, cuántos quedan y cuántos llegan, pasan por la piedra buscando el fruto. Qué poco me gusta la hipocresía (de algunos), que poco me gustan las máscaras.